¿Hay algo más molesto que intentar dormir escuchando el rítmico «ploc, ploc» de un grifo mal cerrado en el baño o la cocina? Además de ser una tortura china para tus nervios, un grifo que gotea puede desperdiciar cientos de litros de agua al año, algo que tarde o temprano notarás en tu factura.
Antes de entrar en pánico, hay un par de comprobaciones básicas que puedes hacer tú mismo:
- El primer sospechoso, el aireador: Es esa pequeña pieza de rejilla en la punta del grifo por donde sale el agua. En Valladolid, con la cal que tenemos, a menudo se obstruye con sedimentos. Esto puede desviar el chorro o provocar goteos laterales. Desenróscalo con cuidado (protegiéndolo con un trapo para no rayarlo), límpialo sumergiéndolo en vinagre unas horas y vuelve a colocarlo. ¡Mano de santo!
- El interior del grifo: Si el goteo persiste tras limpiar el aireador, el problema suele estar dentro. Puede ser una junta de goma desgastada o un cartucho cerámico sucio.
¿No tienes las herramientas adecuadas? A veces, intentar desmontar un grifo viejo sin la llave correcta puede terminar rompiendo la tubería. No te arriesgues. En LCV Asistencia acudimos rápido, llevamos los repuestos necesarios y dejamos tu grifo funcionando suave y sin fugas en un periquete.